Novena en honor a la Beata María Crescencia Pérez


DÍA PRIMERO: La Fe, la esperanza y la alegría son frutos de la Oración.

  • Hacemos la señal de la Cruz
  • Escuchamos la Cita Bíblica: “Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, Él se lo
    concederá en mi Nombre. hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y
    recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta.” (Jn 16,24)
  • Palabra de Dios
  • Gloria a Ti, Señor Jesús

  • Reflexión: Enseña el Papa Francisco que la oración es la primera fuerza de la
    esperanza. Tú rezas y la esperanza crece, avanza. La oración abre la puerta a la
    esperanza. La vida de oración es el puente entre el cielo y la tierra, un lugar de
    encuentro donde el corazón del hombre y el corazón de Dios se unen en un diálogo de
    amor incesante. Conviene a cada uno encontrar momentos de oración en todas las
    circunstancias que afrontamos, ya sea en las alegrías como en los desafíos de la vida.
    En la oración, descubrimos cuánto somos amados por Dios, y este descubrimiento nos
    da la esperanza y la fuerza para vivir la jornada…

  • De la vida de nuestra beata Crescencia: En el hogar de los Pérez Rodríguez se
    respiraba una profunda Fe y la plegaria ocupaba un lugar importante, se rezaba el
    Rosario a diario y los hijos crecieron siguiendo el ejemplo de padres simples pero
    fuertes, pobres pero ricos en Fe y amor. Agustín Pérez y Emma Rodríguez, los padres
    de María Angélica, nuestra beata, fueron sencillos trabajadores que se vieron forzados
    por las circunstancias a peregrinar de un lugar a otro, ya sea por cuestiones de trabajo
    o de salud: España, Argentina, Uruguay y finalmente Pergamino de vuelta en Argentina. Cambiar de oficio de electricista a campesino, tener que levantar una y otra
    vez las paredes de su casa y tantas otras pruebas no son más que muestras de una
    voluntad de hierro forjada en una gran confianza en Dios. La oración para Agustín fue
    la luz y la fuerza que le permitió vencer las adversidades y sin importar dónde, la
    familia se mostraba unida, laboriosa y alegre.

  • Meditemos a la luz de Gianelli “… Miremos al cielo, donde será completa nuestra
    felicidad y pidamos aquellas cosas que nos sirven para conseguirlo… Dirán siempre: si
    cuanto te pido, Señor, es un impedimento para conseguir el paraíso, entonces no me
    lo des.” (Ginelli, Prédicas sobre el Evangelio Pidan en mi nombre)

  • Preces: María Crescencia nos dice que “Dios es buen Padre y no abandona nunca a sus
    hijos”, nos unimos en oración y decimos: Por intercesión de Crescencia, te pedimos
    Señor
  1. Que con la ayuda de Crescencia, crezcamos cada día en esperanza. Oremos
  2. Que con la ayuda de Crescencia, nuestra oración nos permita ser personas de
    esperanza. Oremos
  3. Que con la ayuda de Crescencia nuestra oración se eleve a Dios para agradecer y
    alabar. Oremos
  • Oración: Padre de Jesús y nuestro que por tu Divino Espíritu haces florecer la santidad
    en la Iglesia, te damos gracias por tu beata María Crescencia que te amó con sencillez
    y te rogamos que la glorifiques para que su ejemplo e intercesión sirvan a la extensión
    de tu Reino y la multiplicación de las vocaciones a la vida consagrada. Concédenos por
    su intermedio, la gracia que con humildad te imploramos. Por Jesucristo Nuestro
    Señor. Amén.. ( Ave María, Padre Nuestro y Gloria)

  • Jaculatoria: «Corazón de Jesús, por los sufrimientos de tu divino corazón, ten
    misericordia de nosotros».

  • Compromiso: Hoy me mostraré con todos y en todo momento alegre porque
    confío en Dios.

DÍA SEGUNDO: Crescencia, predicó el Evangelio con su vida

  • Hacemos la señal de la Cruz
  • Escuchamos la Cita Bíblica: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda
    la creación” (Mc 16,15)
    Palabra de Dios
  • Gloria a Ti, Señor Jesús

  • Reflexión: Nos dice el Papa Francisco que a través de la oración, la Palabra de Dios
    viene a vivir en nosotros y nosotros vivimos en ella. La Palabra inspira buenos
    Como Crescencia decimos: “Señor, enséñanos a orar”
    propósitos y sostiene la acción… anunciar el Reino, la Buena Nueva del Evangelio se
    concreta en el testimonio.

  • De la vida de nuestra beata Crescencia: Crescencia creció feliz como cualquier niña,
    adolescente, joven pero sus modos, las relaciones que cultivó en la familia y en la
    escuela y más aún siendo religiosa dicen de su deseo de agradar en todo a Dios, quería
    siempre hacer la voluntad de Dios. Era la alegría de la casa, la mano derecha de su
    madre en los quehaceres del hogar… tierna, profundamente cariñosa, delicada y
    siempre servicial “procuraba adivinar los deseos de todos.” Cuando obedecía a sus
    padres, maestras o superiora lo hacía con gusto, no creaba problemas, pura dulzura,
    pronta a ayudar o consolar. Era sumamente querible, accesible, discreta y contagiaba
    serenidad y mucha paz. Responsable, seria, cuando se trataba de estudiar, celosa con
    las enseñanzas del Padre Fundador, se cuidó de cumplir lo mejor posible las Reglas. Su
    breve vida es grande, repleta de testimonios que dicen que vivió anunciando el
    Evangelio.

  • Meditemos a la luz de Gianelli: “No pueden convertir el mundo con la predicación?
    Den buen ejemplo, y hagan de modo que los demás, mirándolos, puedan aprender el
    verdadero bien que tal vez no aprenden de los predicadores. Deseen hacer todo el
    bien posible y ofrezcan a Dios su deseo de cumplirlo. Esto a Dios le agradará.” (Gianelli,
    Prédicas sobre el Evangelio, Sobre la Obligación de hacernos Santos)

  • Preces: Recemos para que Crescencia nos alcance el deseo de santidad en el
    cumplimiento de nuestros deberes cotidianos, diciendo: Señor, por intersección de
    Crescencia, haznos dóciles a tu voluntad.
  1. Que por intercesión de Crescencia testimoniemos el Evangelio con nuestra vida.
    Oremos
  2. Que mirando la vida de Crescencia podamos imitarla en su dulzura y paciencia.
    Oremos
  3. Que el Evangelio de la cercanía y de la ternura sea búsqueda y realidad en nuestras
    comunidades. Oremos
  • Oración: Padre de Jesús y nuestro que por tu Divino Espíritu haces florecer la santidad
    en la Iglesia, te damos gracias por tu beata María Crescencia que te amó con sencillez
    y te rogamos que la glorifiques para que su ejemplo e intercesión sirvan a la extensión
    de tu Reino y la multiplicación de las vocaciones a la vida consagrada. Concédenos por
    su intermedio, la gracia que con humildad te imploramos. Por Jesucristo Nuestro
    Señor. Amén. ( Ave María, Padre Nuestro y Gloria)

  • Jaculatoria: «Corazón de Jesús, por los sufrimientos de tu divino corazón, ten
    misericordia de nosotros».

  • Compromiso: Buscaré un texto bíblico y lo compartiré en mis redes

DÍA TERCERO: Crescencia, corazón prendando por las cosas de Dios

  • Hacemos la señal de la Cruz
    Como Crescencia decimos: “Señor, enséñanos a orar”
  • Escuchamos la Cita Bíblica: “Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el
    mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo».” (Jn 16,33)
  • Palabra de Dios
  • Gloria a Ti, Señor Jesús

  • Reflexión: Dice el Papa que la oración es el camino para entrar en contacto con la
    verdad más profunda de nosotros mismos, donde está presente la luz misma de Dios,
    por lo que la oración es brújula que orienta…luz que ilumina el camino. En su
    catequesis sobre la oración el Papa dedica un apartado para hablar de los jóvenes y
    dice que ayudar a los jóvenes a orar significa ayudarles a soñar y a buscar el propio
    futuro con el Señor, es el espacio propicio para que lo descubran como compañero
    inseparable. En la oración, los jóvenes pueden aprender a alzar la mirada y a contar las
    estrellas, como Abraham; pueden dejarse fascinar por una zarza que no se consume,
    como Moisés; pueden escuchar en el corazón de la noche, como Samuel; pueden abrir
    la puerta al Señor que toca, como María. Cada comunidad debe sentirse
    comprometida a suscitar el diálogo vocacional en el corazón de los más jóvenes,
    alegrándose por el paso del Señor que llama.

  • De la vida de nuestra beata Crescencia: Un recuerdo del hermano menor de
    Crescencia, José María, dice que “desde chica, rezaba el rosario en familia, tenía una
    verdadera devoción al Señor, a Jesús Sacramentado y a la Virgen María… el mundo de
    las cosas de Dios realmente le atraía” Sus compañeras de internado cuentan que había
    en María Angélica una gran devoción… iba mucho a rezar, hacer meditación…en sus
    conversaciones todo lo refería a Dios y era feliz hablando de Dios… oraba
    comprometiendo en su oración todo su ser y obrar, su más grande deseo consistía en
    hacer todo por puro amor y gloria de Dios y en el silencio de la oración personal Dios la
    llamó y Ella respondió con prontitud declinando las cosas del mundo, aquellas cosas
    propias de la juventud, era más fuerte el deseo de Dios, de servirlo amando al prójimo
    y ese, era su proyecto de vida. El 31 de diciembre de 1915 inició feliz el postulantado
    en el Instituto de las Hijas de María Santísima del Huerto, y el 21 de setiembre de 1916
    tomó los hábitos, y con un corazón verdaderamente enamorado de Dios profesó el 7
    de setiembre de 1818 como religiosa.

  • Meditemos a la luz de Gianelli: Es necesario vivir el silencio interior y exterior que deje
    espacio para que la Palabra y el Espíritu puedan penetrar el corazón y transformarlo…
    La relación con Dios debe ser cuidada, custodiada, deseada, amada. ¿Cómo cuidar esta
    relación con el Sr…? Afinando el corazón, la mente, la voluntad para estar en sintonía
    con Él. (Gianelli, de los 15 artículos)

  • Preces: Pidamos por intercesión de Crescencia que los jóvenes de nuestro tiempo
    experimenten la alegría de la relación personal con Dios para que puedan descubrir su
    vocación y que ésta imprima sentido a sus vidas a veces tan desorientada y bulliciosa.
    Repetimos: Por intercesión de Crescencia, te pedimos Señor
  1. Para que la oración sea la respiración de nuestra alma. Oremos
  2. Para que encontremos en los momentos de oración personal y comunitaria inspiración
    y luz para caminar como Jesús. Oremos
  3. Para que la oración sea la brújula de nuestras vidas y recemos y enseñemos a rezar.
    Oremos
  • Oración: Padre de Jesús y nuestro que por tu Divino Espíritu haces florecer la santidad
    en la Iglesia, te damos gracias por tu beata María Crescencia que te amó con sencillez
    y te rogamos que la glorifiques para que su ejemplo e intercesión sirvan a la extensión
    de tu Reino y la multiplicación de las vocaciones a la vida consagrada. Concédenos por
    su intermedio, la gracia que con humildad te imploramos. Por Jesucristo Nuestro
    Señor. Amén.. ( Ave María, Padre Nuestro y Gloria)

  • Jaculatoria: «Corazón de Jesús, por los sufrimientos de tu divino corazón, ten
    misericordia de nosotros».

  • Compromiso: Hoy rezaré una oración muy especial pidiendo por los jóvenes que
    conozco.

DÍA CUARTO: María Crescencia, escuela donde aprender la Oración continua y la Caridad heroica.

  • Hacemos la señal de la Cruz
  • Escuchamos la Cita Bíblica: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando,
    quien cree en mí, cumplirá las obras que yo realizo y las hará más grandes” (Jn 15, 14,12).
  • Palabra de Dios
  • Gloria a Ti Señor, Jesús.

  • Reflexión: Nos enseña el Papa Francisco que la oración es un momento de escucha y
    de respuesta, donde el fiel se abre a la voluntad y a la guía del Señor… la oración no es
    una fórmula de comunicación automática, sino al contrario, requiere la enseñanza, la
    disciplina, las modalidades que sólo el Maestro puede dar. Como los discípulos le
    pidieron a Jesús enseñarles a orar, también nosotros, para entrar en una relación más
    íntima y personal con Dios, no debemos temer pedir ayuda, en primer lugar, al
    Maestro y, sucesivamente, a quien, como guía espiritual, desde hace más tiempo
    camina en la presencia del Señor y ya ha aprendido a reconocer los pasos y la ruta,
    como Crescencia.

  • De la vida de nuestra beata Crescencia: En la oración Crescencia dialogaba con su
    Padre Celestial que es puro amor y en ese encuentro amoroso el corazón de
    Crescencia sintió arder el fuego de la caridad, amar como Dios ama. Docilidad,
    obediencia, buenas maneras, prudencia, servicialidad, disimulo y tantas otras virtudes
    que la describen deben ser la escuela donde podamos aprender cómo amar al prójimo.
    En las sencillas tareas de cada día, Crescencia era una influencer de Dios: enseñando el
    catecismo, como maestra de labores, arreglando la Capilla, cuidando a los niños o
    preparando la ropa para los enfermos, todo era ocasión propicia para ejercitar la
    caridad, todo lo hacia por amor. Su caridad inteligente, intuitiva y oportuna se hace
    concreta cuando no contradice a su superiora aunque sabe que está equivocada y la
    manda a barrer de nuevo el patio recién barrido; o cuando se deja ayudar porque sus
    fuerzas no le permiten realizar ya sus obligaciones o cuando se las arregla para
    conseguir las medicinas que los enfermos necesitan.

  • Meditemos a la luz de Gianelli: los gianellinos estamos llamados a ser ricos en caridad “
    las pequeñas ocasiones son generalmente ocasiones y origen de obras grandiosas y
    Como Crescencia decimos: “Señor, enséñanos a orar”
    sublimes… Pero que sea verdadera caridad evangélica: quiero decir que parta … de la
    pura fe, de las puras fuentes de nuestra santa religión, la cual no es otra cosa que una
    pura emanación de Dios mismo, es decir de su eterna, inmensa, infinita CARIDAD”.
    (Alocución de Gianelli a las Señoras de la Caridad)

  • Preces: La caridad cristiana es una actitud del espíritu que expresa su realidad
    transformándose en acción, demos gracias por el testimonio de caridad heroica de
    Crescencia repitiendo: Gracias, Señor, por tu hija María Crescencia, ejemplo de
    santidad.
  1. Para que aprendamos a estar unidos a Dios en medio del ruido y el vértigo del
    trabajo. Recemos
  2. Para que la dulzura de la presencia de Dios inspiren un trato amable para con
    todos, Recemos
  3. Para que unidos a Dios podamos ser artífices de paz en nuestras familias y
    trabajos. Recemos
  • Oración: Padre de Jesús y nuestro que por tu Divino Espíritu haces florecer la santidad
    en la Iglesia, te damos gracias por tu beata María Crescencia que te amó con sencillez
    y te rogamos que la glorifiques para que su ejemplo e intercesión sirvan a la extensión
    de tu Reino y la multiplicación de las vocaciones a la vida consagrada. Concédenos por
    su intermedio, la gracia que con humildad te imploramos. Por Jesucristo Nuestro
    Señor. Amén.. ( Ave María, Padre Nuestro y Gloria)

  • Jaculatoria: «Corazón de Jesús, por los sufrimientos de tu divino corazón, ten
    misericordia de nosotros».

  • Compromiso: Hoy estaré atento a mi prójimo y lo amaré con un gesto sencillo de
    caridad: un saludo cordial, una sonrisa, un tiempo para la escucha, una palabra
    especial, un favor, colaborando feliz con alguna necesidad material, etc.-

DÍA QUINTO: Crescencia, su vida fue encender chispas de santidad

  • Hacemos la señal de la Cruz
  • Escuchamos la Cita Bíblica: “En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús
    oró diciendo: Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que
    sean uno, como nosotros” (Jn 17, 6)
  • Palabra de Dios
  • Gloria a Ti, Señor Jesús

  • Reflexión: El Papa Francisco nos recuerda que: Jesús reza por nosotros, lo dijo Él
    mismo. Sostenidas por la oración de Jesús, nuestras tímidas oraciones se apoyan en
    alas de águila y suben al cielo. No os olvidéis: Jesús está rezando por mí — ¿Ahora? —
    Ahora. En el momento de la prueba, en el momento del pecado, incluso en ese
    momento, Jesús está intercediendo ante el Padre ¡con tanto amor! que no podemos
    no confiar en Dios. Nosotros invitados a orar como Jesús, también debemos hacer
    oraciones de intercesión, orar por las necesidades de los demás, mostrando
    solidaridad, comprensión y compasión…la oración de intercesión se convierte en un
    puente que une a los fieles y sus intenciones, trascendiendo los límites del espacio del
    tiempo, para compartir las alegrías y los sufrimientos de unos y de otros delante de
    Dios.

  • De la vida de nuestra Beata Crescencia: Tan grande como su deseo de santidad era en
    Crescencia el afán por salvar a otros, por ganar almas, y esto lo hace con gestos
    concretos para que otros experimenten la alegría del encuentro con el Señor: a sus
    alumnas invitaba a rezar el rosario mientras realizan las labores. Se esmeraba por
    enseñar el Catecismo para que las niñas llegaran bien preparadas para recibir a Jesús
    Sacramentado. Tenía una excelente voz y formó el coro de la capilla para mayor
    solemnidad de las celebraciones a la par que encontró el modo de tener a las niñas
    disciplinadas y contentas.
    Crescencia fue mentora de las florecillas espirituales para el mes de María y se ganó
    una hermana con la que se ayudaban para ser santas.
    Todos los que la conocieron relatan de su particular amor al Sagrado Corazón de Jesús,
    ¡cuánta devoción le habrá profesado! que fue Él precisamente, quién le enseñó la
    oración de intercesión más bonita que Crescencia nos legó.

  • Meditemos a la luz de Gianelli: Quien tiene el corazón en Dios, y habla de Dios con el
    corazón, comienza a hacer experiencia y a gustar las dulzuras sobrenaturales. ¿Cómo
    es, entonces, que son pocos los que cultivan y gustan la oración? (Gianelli, Prédicas sobre el
    Evangelio, Pidan en mi nombre)

  • Preces: Crescencia nos invita a la oración, a la hacemos diciendo: Por intercesión de la
    Beata Crescencia, escúchanos Señor.
  1. Para que vivamos con profundidad nuestra vocación cristiana. Recemos
  2. Para que el deseo de ser santos nos permita siempre amar, servir, perdonar y
    recomenzar. Recemos
  3. Para que amemos a nuestros hermanos que también desean ser santos, y son amados
    por Dios. Recemos
  • Oración: Padre de Jesús y nuestro que por tu Divino Espíritu haces florecer la santidad
    en la Iglesia, te damos gracias por tu beata María Crescencia que te amó con sencillez
    y te rogamos que la glorifiques para que su ejemplo e intercesión sirvan a la
    extensión de tu Reino y la multiplicación de las vocaciones a la vida consagrada.
    Concédenos por su intermedio, la gracia que con humildad te imploramos. Por
    Jesucristo Nuestro Señor. Amén.. ( Ave María, Padre Nuestro y Gloria)

  • Jaculatoria: «Corazón de Jesús, por los sufrimientos de tu divino corazón, ten
    misericordia de nosotros».

  • Compromiso: Enviaré a alguien un lindo mensaje que invite a la reflexión, a elevar la mente y
    el corazón al cielo.

DÍA SEXTO: Señor, enséñanos a orar, con la misma devoción con que oraba Crescencia.

  • Hacemos la señal de la Cruz
  • Escuchamos la Cita Bíblica: “En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo:
    «Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí
    por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti
    somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado”.
    (Jn 17,20-26)
  • Palabra de Dios
  • Gloria a Ti, Señor Jesús

  • Reflexión: El Papa, describe cómo la oración es el lugar en el cual los cristianos se
    reconocen parte de la única familia de Dios, porque con ella se refuerzan los lazos de
    fraternidad que nos unen con el mismo Padre. Palabras que hacen eco del Catecismo,
    que enseña que es en la oración litúrgica donde la Iglesia se reconoce como un Cuerpo
    único que se dirige a su Señor: Donde hay oración, hay comunión; y donde hay
    comunión, hay oración. Por esto se insiste en la valiosa preparación con la que
    debemos disponernos para participar de la celebración mayor, la Eucaristía. La misa es
    memorial de la Pascua de Cristo y actualización de su sacrificio para la salvación de la
    humanidad: el momento más alto de la oración, vivida de manera comunitaria, reúne a
    toda la asamblea en torno a la mesa del cuerpo y la sangre de Jesús.

  • De la vida de nuestra beata Crescencia: De los relatos sobre la familia de Crescencia,
    resuenan las anécdotas en torno a los obstáculos que debían sortear para poder asistir
    en familia a la Misa del domingo pero cuán importante era eso para ellos. La Beata
    aprendió del domingo, día del Señor del testimonio vivo de sus padres y amó poder
    compartir la Eucaristía en el Hogar de Jesús y en sus otras comunidades de hecho sus
    hermanas religiosas cuentan de cuánto empeño y dedicación ponía en todo lo
    concerniente al altar y a la Capilla para que estuviera todo bien dispuesto. La Misa y la
    visita a Jesús Eucaristía eran los momentos de oración más anhelados y mas
    intensamente vividos.

  • Meditemos a luz de Gianelli: “…quiero suponer, que vosotros sois todos diligentes en
    el participar en la Santa Misa y que participáis con gusto, con piedad y con verdadera
    devoción. Pero ¿cuál es el cuidado y la diligencia que tenéis en venir frecuentemente a
    visitarlo y adorarlo (a Jesús Eucaristía) en la iglesia? Vosotros sabéis que Él, por su
    infinita bondad, para nuestra consolación y para nuestra salvación, quiere estar
    continuamente, día y noche, en nuestras iglesias y que allí permanece como sentado
    sobre el trono de su misericordia, llamando a todos e invitándolos para enriquecerlos
    con sus gracias y colmarlos de sus tesoros. ¿Por qué, entonces, siempre lo dejamos tan
    solo?” (Gianelli, Homilía para la Fiesta de Corpus Cristi)

  • Preces: Crescencia permanencia largas horas frente al sagrario con un corazón humilde
    y reverente de la grandeza de Dios, recemos juntos, repitiendo: Por intercesión de la
    beata Crescencia, escúchanos Señor.
  1. Que vivamos la belleza de la diversidad en fraternidad. Oremos
  2. Que la unidad sea un deseo compartido, un objetivo diario a alcanzar en modo
    personal y comunitario. Oremos
  3. Que siendo un solo corazón, aun con nuestras fragilidades, testimoniemos el
    evangelio. Oremos
  • Oración: Padre de Jesús y nuestro que por tu Divino Espíritu haces florecer la santidad
    en la Iglesia, te damos gracias por tu beata María Crescencia que te amó con sencillez
    y te rogamos que la glorifiques para que su ejemplo e intercesión sirvan a la
    extensión de tu Reino y la multiplicación de las vocaciones a la vida consagrada.
    Concédenos por su intermedio, la gracia que con humildad te imploramos. Por
    Jesucristo Nuestro Señor. Amén.. ( Ave María, Padre Nuestro y Gloria)

  • Jaculatoria: «Corazón de Jesús, por los sufrimientos de tu divino corazón, ten
    misericordia de nosotros».

  • Compromiso: Hoy visitaré a Jesús en el Sagrario por unos minutos para adorarlo

DÍA SÉPTIMO: Crescencia, testimonio de amor incondicional

  • Hacemos la señal de la Cruz
  • Escuchamos la Cita Bíblica: « Simón hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de
    que le preguntase por tercera vez: « Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú
    sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas. «En verdad, en verdad te
    digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando
    llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no
    quieras». Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho
    ésto, añadió: «Sígueme». (Jn 21,15-19)
  • Palabra de Dios
  • Gloria a Ti, Señor Jesús

  • Reflexión: Nos dice el Papa Francisco … tres miradas de Jesús a Pedro y la tercera
    mirada es la confirmación de la misión, pero en las tres ocasiones, la mirada de Jesús
    pide la manifestación y confirmación del amor de Pedro… Estas palabras nos
    recuerdan algo esencial: todo ministerio pastoral nace del amor… Ser embajador de
    Cristo significa, en primer lugar, invitar a todos a un renovado encuentro personal con
    el Señor Jesús y por esto, el Papa nos propone un año dedicado a la oración: hacer
    extensivo a las familias el rezo de laudes los domingos, a toda la comunidad parroquial
    la oración de las horas, propiciar retiros y la adoración eucarística privilegiando el
    silencio, además un itinerario de oraciones en preparación al jubileo del próximo
    año. Se trata de volver a experimentar en lo más profundo del corazón la voz del
    Señor y confirmarle con la fuerza de nuestro testimonio cuánto lo amamos.

  • De la vida de nuestra beata Crescencia: Su desprendimiento y obediencia no eran
    sino los modos de cumplir con la voluntad de Dios, de mostrar su amor a Dios
    prestando servicio allí dónde la enviaran. Inició su apostolado como religiosa en el
    Colegio del Huerto de Rincón en Buenos Aires y en el año 1925 llega al Solario o
    Sanatorio del Mar en Mar del Plata para atender a niños con tuberculosis ósea o
    pulmonar. Los testimonios de quienes la conocieron dicen que asumió su función con
    el entusiasmo e impulso de quién se halla realizando su tarea preferida y con notable
    alegría. Su deseo de servir amando a Dios en el prójimo no le hizo temer el contagio y
    más bien pensó “Si en el servicio de los enfermos- con verdadero espíritu de caridadcontrajera alguna enfermedad y aun la muerte, este acto heróico será delante de Dios
    prenda de eterna felicidad.
    Enfermó seriamente y con pesar pero con total abandono a lo que el Señor le
    presentaba partió a su nuevo destino para servir abnegadamente en el Hospital de
    Vallenar, Chile. Dejó su familia que tanto amaba y añoraba, su patria por la que
    suspiraba…”si por obediencia debiera ir al fin del mundo, iría con gusto”.
    En el último encuentro con su madre en Pergamino, ésta le preguntó por qué Chile,
    por qué tan lejos y Crescencia respondió ”Si Dios lo pide, ¿no tenemos que ser
    generosos con Él?” Todo indica que en su corazón era Jesús quién le decía “sígueme”

  • Meditemos a la luz de Gianelli: “El corazón del hombre está formado por Dios para
    amar, para salir de sí, y nada le es tan connatural como amar de veras. A causa del
    pecado, por el contrario, el hombre se ama a sí mismo y ama todo aquello que
    satisface sus pasiones…La ley que Cristo nos da en estos dos mandamientos, tiene
    como objetivo, reordenar nuestro amor, elevar nuestro corazón, elevarlo hasta su
    verdadera grandeza, conducirlo a su verdadero fin. Con su ley y con su gracia, Dios nos
    lleva a conocer nuestra estupidez y nos da la fuerza para superarla…” (Gianelli, Prédicas
    sobre el Evangelio: Mi yugo es dulce)

  • Preces: Crescencia, flor preciosa del Huerto de María, enséñanos de tu
    desprendimiento ,de cómo amar a Dios amando a nuestros hermanos: Decimos: Te lo
    pedimos, Señor, por intercesión de Crescencia, modelo de santidad.
  1. Que Jesús sea siempre más conocido y amado en nuestras comunidades. Oremos
  2. Que el amor a Jesús nos inspire gestos concretos de amor y respeto hacia los demás.
    Oremos
  3. Que caminar con Jesús nos permita vivir la alegría del Evangelio. Oremos
  • Oración: Padre de Jesús y nuestro que por tu Divino Espíritu haces florecer la santidad
    en la Iglesia, te damos gracias por tu beata María Crescencia que te amó con sencillez
    y te rogamos que la glorifiques para que su ejemplo e intercesión sirvan a la
    extensión de tu Reino y la multiplicación de las vocaciones a la vida consagrada.
    Concédenos por su intermedio, la gracia que con humildad te imploramos. Por
    Jesucristo Nuestro Señor. Amén.. ( Ave María, Padre Nuestro y Gloria)

  • Jaculatoria: «Corazón de Jesús, por los sufrimientos de tu divino corazón, ten
    misericordia de nosotros».

  • Compromiso: Voy a sorprender con algún detalle especial a las personas que
    quiero porque Dios me ama. (Puede un saludo, una sonrisa, un mensaje, una
    invitación, algo hecho por mi)

DÍA OCTAVO: Como Crescencia decimos: “Señor, enséñanos a orar” Crescencia, amor al silencio más profundo dónde se oye la Palabra de Dios

  • Hacemos la señal de la Cruz
  • Escuchamos la Cita Bíblica: “En aquel tiempo dijo Jesús a Pedro: Sígueme. Pedro
    entonces, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto quería el
    mismo que en la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: Señor, ¿quién es
    el que te va a entregar? Al verlo, Pedro dice a Jesús: Señor, y éste, ¿qué? Jesús le
    respondió: Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme…
    (Jn 21, 19-25)
  • Palabra de Dios
  • Gloria a Ti, Señor Jesús

  • Reflexión: No hay página del Evangelio -afirma el Papa Francisco- en la que no haya
    lugar para nosotros. La Palabra es viva y a través de la escucha y recogimiento
    personal, es posible traducirla en lo cotidiano obteniendo beneficio y paz… Una
    manera de hacer oración es meditar con la Palabra.… encontrarnos con
    Jesús… encontrarnos nosotros mismos de nuevo…curados, resucitados… lo que sigue
    a la meditación debería ser ¡seguir al Señor! porque una oración que no se hace vida
    se convierte en espiritualismo o peor en puro ritualismo…
    El papa advierte también que a veces no es posible rezar sin interrupción, no siempre
    podemos concentrarnos y esto dificulta la meditación pero debemos orar
    incesantemente, debemos pedir humildemente al Sr que nos enseñe a orar de
    corazón, debemos entrenarnos hasta que la oración nazca espontánea.

  • De la vida de nuestra beata Crescencia: Crescencia vivía en unión con Dios, realmente
    lo vivía, su vida de oración fue la clave de su encuentro con Dios. Crescencia meditaba
    la palabra con espíritu verdadero de acogida y es esta disposición interior la que le
    permite soportar silenciosamente los dolores y el aislamiento que trajo la
    enfermedad. En todo momento prevalece en ella un espíritu de dulzura, de serenidad
    interior, de paz en el corazón. Es en esta hora difícil cuando más firmemente se prueba
    y se testimonia su esperanza, aguarda con ansias el momento de ir al cielo: ¡No me
    detengan más! .Nunca una queja, no perdió la alegría, murió santamente y su fama de
    santidad no tardó en extenderse porque pasó haciendo el bien.

  • Meditemos a la luz de Gianelli: “…Estamos en esta tierra como los peregrinos que
    caminan día y noche para llegar a la patria…Dios nos pedirá cuenta del tiempo perdido,
    de los discursos, de los pensamientos, de las acciones de las que no se puede obtener
    ningún bien. El Evangelio dice que deberemos dar cuenta de toda palabra inútil, de los
    talentos escondidos…”

  • Preces: Rezamos con una de las Jaculatorias que rezaba Crescencia: ¡Señor, lléname
    de tu amor!
  1. Que nuestro corazón de discípulos de abra siempre más a la gracia de Dios. Oremos
  2. Que nuestra vida de oración se testimonie en la comunión y en la participación.
    Oremos
  3. Que la alegría de ser discípulos y misioneros encienda nuestra esperanza. Oremos
  • Oración: Padre de Jesús y nuestro que por tu Divino Espíritu haces florecer la santidad
    en la Iglesia, te damos gracias por tu beata María Crescencia que te amó con sencillez
    y te rogamos que la glorifiques para que su ejemplo e intercesión sirvan a la
    extensión de tu Reino y la multiplicación de las vocaciones a la vida consagrada.
    Concédenos por su intermedio, la gracia que con humildad te imploramos. Por
    Jesucristo Nuestro Señor. Amén… ( Ave María, Padre Nuestro y Gloria)

  • Jaculatoria: «Corazón de Jesús, por los sufrimientos de tu divino corazón, ten
    misericordia de nosotros».

  • Compromiso: Hoy procuraré hacer el menor uso posible de mi celular como un
    pequeño sacrificio y para alejarme del bullicio de la jornada.

DÍA NOVENO: Crescencia, discípula apasionada de Jesús

  • Hacemos la señal de la Cruz
  • Escuchamos la Cita Bíblica: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Tendría que
    decirles muchas cosas más, pero no podrían entenderlas ahora. Cuando venga el
    espíritu de la verdad, los iluminará para que puedan entender la verdad completa”
    (Jn 16,12)
  • Palabra de Dios
  • Te alabamos Señor

  • Reflexión: El primer don de toda existencia cristiana -dice el Santo Padre- es el Espíritu
    Santo. No es uno de los muchos dones, sino el don fundamental. El Espíritu es el don
    que Jesús prometió enviarnos. Sin el Espíritu no hay relación con Cristo y con el Padre.
    La invitación que nos hace el Papa a la oración es una insistencia a dejar actuar en
    nosotros la obra del Espíritu Santo. El Espíritu imprime en nuestra humanidad la
    santidad de Jesucristo humanidad y nos hace capaces de amar a los hermanos con el
    mismo amor con que Dios nos ama. Por tanto, es necesario realizar gestos de
    humildad, de fraternidad, de perdón, de reconciliación. Estos gestos son premisa y
    condición para una paz auténtica, sólida y duradera.
    Hay una mujer que puede enseñarnos de cómo debemos dejar hacer al Espíritu Santo
    y Ella es María, pidan, invoquen a María la docilidad para que los dones del Espíritu
    den frutos en sus vidas, en sus comunidades.

  • De la vida de nuestra beata Crescencia: la acción del Espíritu Santo en Crescencia se
    evidencia en la práctica de virtudes vividas en grado heroico y que le alcanzaron un
    lugar en el cielo desde dónde intercede por nosotros. Proclamada Beata el 17 de
    noviembre de 2012 está en camino a ser contada entre el número de los Santos, es
    para los gianellinos escuela de virtudes, es hija predilecta de Gianelli por su obediencia
    y entrega; la flor más preciada del Huerto de María a quién tuvo como Madre y
    Modelo.

  • Meditemos a la luz de Gianelli: …El Señor promete, a quien lo ama, que será él
    que lo amará de un modo más fuerte y completo: “mi Padre lo amará”! ¿Les
    parece poco ser amados por Dios?…Pero él habita en el corazón de aquel que
    lo ama, está en él como en un templo vivo, como huésped benéfico y
    amoroso…¿Quién puede describir la inconfundible paz de que goza una
    persona que vive unida a Dios, y está por él iluminada?

  • Preces: Con Crescencia testimoniemos la dulzura, la fortaleza y la humildad entre
    nosotros, dejémonos modelar por el Espíritu Santo y experimentemos la fiel
    protección de nuestra Madre del Huerto que nos bendice. Rezamos: Envíanos Tu
    Espíritu, Señor
  1. Para que aprendamos de Crescencia, modelo de dulzura, gestos de comprensión y
    empatía. Rezamos
  2. Para que Crescencia, modelo de fortaleza, nos enseñe a llevar con amor nuestra cruz y
    a ser cirineos en la vida de los demás. Rezamos
  3. Para que la humildad de Crescencia nos enseñe que es largo el camino pero que vivir
    en Jesús y con Jesús es la fuente de vida, la fuente donde brota la alegría plena.
    Recemos.
  • Oración: Padre de Jesús y nuestro que por tu Divino Espíritu haces florecer la santidad
    en la Iglesia, te damos gracias por tu beata María Crescencia que te amó con sencillez
    y te rogamos que la glorifiques para que su ejemplo e intercesión sirvan a la
    extensión de tu Reino y la multiplicación de las vocaciones a la vida consagrada.
    Concédenos por su intermedio, la gracia que con humildad te imploramos. Por
    Jesucristo Nuestro Señor. Amén… ( Ave María, Padre Nuestro y Gloria)

  • Jaculatoria: «Corazón de Jesús, por los sufrimientos de tu divino corazón, ten
    misericordia de nosotros».

  • Compromiso: Haré una oración al Espíritu Santo y regalaré una flor espiritual a María
    del Huerto.